¿Qué tener en cuenta a la hora de comprar una vivienda en pareja?

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¿Te estás planteando comprar una vivienda con tu pareja? ¡Este artículo es para ti! Te vamos a explicar todo lo que tienes que tener en cuenta a la hora de comprar una vivienda en pareja.

La primera cuestión a tener en cuenta es el estado legal de la pareja y del aporte de cada uno, ya que es lo que se tendrá en cuenta en caso de que la pareja se separe y no sepan qué hacer con el inmueble comprado.

Así pues, en este artículo te vamos a compartir y explicar todas las alternativas disponibles para comprar una vivienda con tu pareja en todos los casos: estéis casados, seáis pareja de hecho o no seáis nada (legalmente)

Primero, vamos a comentar las ventajas de comprar una vivienda en pareja:

  • La primera es que, en caso de querer una hipoteca, la cuantía del préstamo puede ser mayor, ya que al ser entre dos personas, dan más oportunidades.
  • Por lo que hace a los bancos, ofrecen mejores condiciones cuando hay dos personas pagadoras.
  • En caso de que suceda algún imprevisto económico, existe un mayor margen de maniobra.

Aun así, en caso de que la pareja se separe, estas ventajas también pueden acabar. Por eso a continuación, os dejamos nuestros consejos para dejarlo todo bien atado antes de comprar una nueva vivienda.

Comprar una casa sin estar casados ni siendo pareja de hecho

A la hora de comprar una vivienda es muy recomendable que la relación de pareja esté formalizada legalmente. Por eso no hace falta estar casados, ya que hay la opción de ser pareja de hecho. Aun así, si la decisión de la pareja es no tirar adelante con hacerse pareja de hecho, también hay otras alternativas.

Una buena opción es establecer una serie de reglas previas en una escritura pública con las pautas a seguir y a repartir en caso de que la pareja se separe. Esto será un valioso documento que será útil para definir la situación en caso de separación y evitar caer en problemas y malentendidos sobre el inmueble.

Así pues, quedará establecido un régimen de gananciales, que dará lugar a una situación de comunidad de bienes y lo que regulará los derechos de copropiedad. Este hecho se basa en la existencia de una propiedad común y proindivisa de bienes que pertenecen a las dos personas que forman la pareja de forma conjunta y simultánea. Eso es posible gracias a una escritura pública, donde, como ya hemos comentado, las dos partes dejan por escrito sus acuerdos. Este documento debe incluir:

  • El % de que aporta cada persona de la pareja en la compra, e hipoteca, de la vivienda.
  • Pautas a seguir en el supuesto caso de que la pareja se separe.
  • Qué hacer con el inmueble si ningún miembro de la pareja lo quiere una vez se hayan separado.

Una vez hecho este documento, todo estará en orden para comprar un inmueble y evitar problemas en el futuro.

Comprar una casa siendo matrimonio o pareja de hecho

A la hora de comprar una vivienda, estar casados o ser pareja de hecho es exactamente lo mismo y es la mejor opción para hacerlo.

Lo más habitual en nuestra comunidad autónoma, Cataluña, es apostar por la separación de bienes, aunque también hay otra opción que es con el regimen de bienes gananciales. Te explicamos las diferencias entre ambos:

  • Separación de bienes: Con este tipo de régimen, se mantienen separador los patrimonios de cada miembro de la pareja, por lo que los bienes pertenecientes a cada uno antes y después del matrimonio seguirán siendo suyos. De esta forma, en caso de que la pareja se separe, cada uno será propietario de la parte proporcional que haya abonado de la vivienda.
  • Bienes gananciales: Por otro lado, tenemos este régimen, por el cual todos los bienes adquiridos durante el matrimonio van medias y son de los dos. Aun así, también hay los bienes privativos o propios, en Derecho de familia, que son aquellos que en el régimen patrimonial del matrimonio pertenecen exclusivamente a uno de los cónyuges. Comprenden aquellos bienes adquiridos anterioridad a la formalización de la pareja legal o durante el matrimonio, pero que son recibidos por herencia, legado o donación.

    Así pues, la mejor manera de decidir el tipo de régimen, es barajar las opciones y ver cuál se adapta mejor a la pareja y a sus necesidades.